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Como astrónomo aficionado con casi treinta años
de experiencia, me consta que no es fácil que un
neófito pueda percibir una débil galaxia
de baja luminosidad superficial la primera vez que asoma
el ojo al ocular de un telescopio. Habitualmente, y dado
que la retina es más sensible en la periferia que
en sus zonas centrales, se debe emplear la visión
lateral para lograr percibir los pocos fotones que, a
causa de la enorme distancia que nos separa de dichos
objetos estelares, nos llegan a nuestro planeta.
"Ese puntito diminuto que ves a la izquierda de
esas tres estrellitas que parecen forman un triángulo
es la galaxia; no mires directamente a esa zona del ocular,
sino hacia la periferia. Si acostumbras la vista observarás
que ese puntito parece desenfocado. Eso se debe a que
estás viendo el núcleo de la galaxia..."
No es extraño que tras este tipo de indicaciones
nuestro neófito acompañante de observación
exclame con cierto desdén: "¡yo no veo
nada!". Esto es exactamente lo que sucede en muchas
ocasiones cuando una persona no acostumbrada a la escucha
de psicofonías, o de voces directas de radio, trata
de entender su significado.
La mayoría de las veces los mensajes se registran
a un volumen bajo, o muy bajo; usualmente, y dado que
el proceso requiere necesariamente aporte de energía,
los sonidos ambiente empleados durante las grabaciones
(fondos de radio desintonizadas, en el caso de gran parte
de nuestras experiencias) obstaculizan la escucha de las
voces, que casi siempre se hayan enmascaradas bajo todos
esos sonidos de soporte, tan molestos como necesarios.
El filtrado mediante una reducción de ruido selectiva
(noise
reduction) y la amplificación posterior del registro,
consigue en muchas ocasiones resultados espectaculares,
pues no sólo se logra mejorar la calidad de las
voces que en la grabación original se perciben
tenuamente, sino que la reducción de determinadas
frecuencias logra que voces inaudibles en la grabación
original se escuchen con cierta claridad tras el proceso
de filtrado.
La persona que desee entender los registros deberá
ser capaz de separar y diferenciar los sonidos de fondo
empleados durante la grabaciones de las propias voces;
en algunas grabaciones esto resulta fácil; en otras,
no tanto. Pero esta es la clave. La interpretación
fonética de los mensajes que nosotros damos para
facilitar la comprensión de los mismos no debe
interpretarse como una especie de conductismo (se
me dice lo que debo escuchar), sino, y retomando el símil
de la astronomía amater, como la ayuda que un astrónomo
aficionado presta a un neófito. |
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